Una alimentación basada en vegetales es fácil: si sabes cómo hacerlo.

Si leíste mi anterior post ya te habrá quedado claro que una alimentación basada en vegetales es perfectamente posible, saludable y me atrevería a decir que deseable.

Pero sé que hacer la transición de una alimentación, llamémosla tradicional, a una que tenga como centro, o en exclusiva, los vegetales puede parecer una tarea titánica y nos puede dar un poco de miedo.

La misión de este post es darte unas pautas básicas para que esa transición sea todo un éxito, verás que es más sencillo de lo que parece:

  1. Lo primero es tener una buena información sobre qué proteínas de origen vegetal tienes a tu disposición. No podemos suprimir la proteína animal y a cambio compensar con más hidratos de carbono o quedarnos solo en las hortalizas y verduras. Nuestro cuerpo necesita proteína, ya sea animal o vegetal, pero proteína buena y a diario. 
  1. También es imprescindible saber cómo cocinarlas de manera correcta. Si lo hacemos mal tendremos digestiones pesadas, hinchazón abdominal y lo peor: no estaremos absorbiendo de manera adecuada ni suficiente los nutrientes. 
burritos alimentación vegetal
  1. Incorporar los cambios poco a poco. Tu cuerpo necesita adecuarse a unos alimentos que se procesan de forma diferente. Si no respetas los tiempos de adaptación el resultado puede ser negativo. No te sentirás bien y tendrás la tentación de pensar que eso no es para ti.
  1. Atrévete a probar cosas nuevas. No es imprescindible, pero cuanto más abierto sea el abanico de posibilidades a tu alcance, más fácil será que tus menús sean variados y encuentres satisfacción en tu comida.
  1. No comas nada que no te guste, y mucho menos si te da repulsión. Y eso creo que vale para cualquier forma de alimentarnos. Por muy de moda que esté, por mucho que tu compi de trabajo te haya hablado sobre sus bondades. No comas algo que te da asquete. Hazle ese favor a tu cuerpo y respétalo siempre. En muchas ocasiones nuestro cuerpo es suficientemente inteligente para rechazar alimentos que no nos sientan bien.
  1. Planifica tus comidas, cenas, meriendas… Eso también valdría para todos, pero mucho más cuando te pasas a la alimentación con proteína vegetal. Has de planificar bien que siempre tengas una proteína en tu plato, que tengas cantidad suficiente de verduras y hortalizas, de frutos secos, semillas, si quieres algas… Llegar a casa después de un día de trabajo sin saber qué vas a hacer de comer o cenar, es el primer paso para acabar comprando cualquier porquería ultraprocesada. Qué sí, que será rápida, sabrosa y saciante, pero pobre en nutrientes de los que tu cuerpo te pide y necesita. El también ha tenido un largo día de trabajo y se ha esforzado por ti.
profesional aconsejando sobre alimentación vegetal
  1. Al principio, las dos primeras semanas, no más, va bien llevar un registro de cuánta proteína estás consumiendo, porque es fácil quedarnos cortos. De esa manera te acostumbras a las cantidades que debes incluir en cada plato. Insisto, solo al principio para pillar el truqui, luego te aseguro que no vamos por la vida pesando gramos de nada. (más allá de cuando seguimos una receta, claro está, je, je)
  1. Si ves que te pierdes, que no sabes por dónde empezar, o por dónde seguir, si tienes dudas sobre si lo haces correctamente, entonces mi consejo es claro: busca un profesional que te asesore y te guíe. Podrás implementar cambios de forma adecuada y en mucho menos tiempo que por tu cuenta. 

Otras de las grandes dudas suele ser cómo combinar nuestra forma de alimentarnos con la de otras personas de casa que  comen de forma diferente. 

Aquí es necesario que haya un respeto por todas las partes. Cada persona nos encontramos en un momento diferente, tenemos valores o proyectos diferentes y no siempre vamos a comer de igual manera que las personas que comparten nuestra vida. 

mesa alimentación vegetal con gente

Depende mucho de la autonomía que tengamos en la cocina. Quiero decir, que si eres tú quien ha decidido hacer un cambio profundo en tu alimentación pero no sueles ser quien cocina en casa, solo te quedan dos opciones. Bien aprendes a manejarte en la cocina para preparar aquellos alimentos que deseas comer, o bien llegas a un acuerdo con la persona encargada de la intendencia doméstica. 

Si por el contrario tú eres quien se encarga de cocinar para el resto, tu parte la tienes más fácil. Y poco a poco puedes intentar ir llevando a los tuyos a tu forma de comer, pero muy lentamente y sin presionar. Aceptando que, igual que tú tomas tus decisiones, los demás tienen derecho a hacer lo mismo. Creo que siempre es mejor ofrecer que imponer. Con tu ejemplo les irás animando mucho más que con pulsos de autoridad. Así, si lo desean, también harán cambios en su dieta y se acercarán a una alimentación basada en vegetales.

Hacer cambios importantes, en cualquier ámbito de nuestra vida, siempre da un cierto vértigo. Y cuando hablamos de alimentación son muchos los componentes que hay que tener en cuenta. No te puedo engañar diciéndote que es super-mega-fácil, pero si sigues las pautas que te he dado más arriba comprobarás que no es tan difícil como parece.

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